Vida Activa: Salud, Educación y Deporte

El método, la mística y el legado del maestro Carlos Enrique Aguilar Pereda

Reflexión sobre el subcampeonato nacional escolar de la I.E. José Antonio Encinas y el impacto imborrable de un formador de campeones

Por: Yocseli Esmeiber Chuquicahua Vasquez

Docente de Educación Física y fundador de Vida Activa Academy

Por las aulas de nuestra querida Institución Educativa José Antonio Encinas, ubicada en el corazón de Buenos Aires (distrito de Víctor Larco Herrera), han pasado incontables generaciones de estudiantes. Nuestra alma mater no solo ha sido el espacio de formación académica de profesionales que hoy aportan al desarrollo del país, sino la cuna que nos moldeó como personas de bien, guiados por la entrega inquebrantable de grandes maestros que marcaron nuestras vidas para siempre.

Hoy, la historia se vuelve a escribir en letras doradas. Ver a la selección masculina de voleibol de la I.E. José Antonio Encinas consagrarse subcampeones nacionales en la máxima Categoría de los Juegos Escolares es una muestra viva de que la mística encinista sigue más vigente que nunca. Detrás de este logro monumental hay una arquitectura invisible: la metodología, la constancia y el liderazgo del profesor Carlos Enrique Aguilar Pereda.

Este histórico subcampeonato lleva el sello del trabajo en equipo y el esfuerzo individual de una delegación comprometida que defendió con orgullo los colores encinistas:

  • Plantel de Deportistas:
    • Elton Colqui Salvador
    • Miguel García Tananta
    • Fabián La Cruz Sojo
    • Cristhoper Mendoza Medina
    • Yoseider Pérez Delgado
    • Osdaniel Medina Villegas
    • Keiver Rengifo Solórzano
    • Rodrigo Meza Tocas
    • Lucas Campos Orbegozo
    • Ricardo Rodríguez Cabrera
  • Delegada:
    • Zindy Ortecho Rodríguez

La versatilidad del talento y el orgullo familiar

El éxito de este equipo no solo se mide en la cancha, sino en cómo el deporte abre caminos y transforma a los jóvenes. Como padre de familia del actual subcampeonato, Yonkerbin Pérez, padre de Yosneider Pérez, comparte con profunda emoción lo que significa vivir este gran camino:

«Siento una emoción tan grande como padre. Ver que mi hijo tiene más oportunidades, destacando en el fútbol y ahora asumiendo con éxito el reto en el voleibol —y lógicamente cumpliendo en los estudios—. Representar a su colegio y a La Libertad a su corta edad es una experiencia inolvidable. Todo esto se logra con disciplina y constancia.»

Testimonios como el de Yonkerbin reflejan el verdadero propósito de la Educación Física escolar: formar personas íntegras capaces de brillar en diferentes disciplinas gracias al esfuerzo y la guía correcta.

La pasión y el compromiso de un maestro incansable

Hablar del profesor Carlos Enrique es hablar de un amor desbordante por el voleibol y de un compromiso absoluto con el desarrollo integral de sus estudiantes. Su estilo se caracteriza por esa entrega diaria: dedicar horas de su propio tiempo para entrenar, gestionar espacios adecuados que muchos jóvenes no tienen en su entorno y buscar siempre la forma de brindarles un estándar de verdadero profesionalismo.

Ver a un maestro que lideró épocas doradas en el pasado —y que, tras un periodo regresa para reconectar inmediatamente a una nueva generación con el podio — demuestra que el éxito deportivo sostenido no es producto de la casualidad: es un sistema pedagógico fundamentado en la disciplina, el trabajo riguroso y la fe inquebrantable en el estudiante.

Existen victorias que trascienden el marcador y nos obligan a mirar más allá de una medalla. Cuando un equipo escolar alcanza el podio nacional, el titular rápido suele hablar únicamente del talento de los jóvenes; sin embargo, es la mística y la guía de un docente comprometido lo que permite transformar ese talento en alto rendimiento. Alcanzar la cima del voleibol escolar peruano no es un hecho fortuito ni fruto del azar de una sola camada. Esta es la tercera vez que el profesor Carlos Enrique Aguilar Pereda lleva a nuestra institución a lo más alto del podio nacional (tras consagrarse Campeones Nacionales en 2015 y Subcampeones Nacionales en 2016).

De la calle a la alta competencia: La visión del formador

El verdadero educador no solo busca atletas perfeccionados; detecta el potencial latente donde otros solo ven juego informal. Así lo recuerda Cristopher, exalumno y figura de aquella gesta histórica de campeones:

«Si bien es cierto éramos del barrio y jugábamos en la calle al voleibol, solo era eso. Pero el profesor Carlos Aguilar vio en nosotros algo más allá. Vivir esa experiencia de concentrar, de cuidar la alimentación para que por un momento se refleje el profesionalismo, son cosas únicas. La parte motivacional del profesor nos sirvió muchísimo. Fuimos campeones nacionales en el 2015 y subcampeones en el 2016. Un gran profesor, un ser extraordinario que nos formó para la vida.»

Esta vivencia refleja la esencia pura de la Educación Física formativa: elevar la autoestima del estudiante escolar, inculcarle hábitos de rendimiento profesional (nutrición, descanso, concentración) y enseñarle que, con trabajo técnico y fortaleza mental, no existen límites.

La brecha del centralismo y el orgullo de provincia

A este trabajo formativo se suma el desafío constante de competir contra las desigualdades históricas del deporte en nuestro país. Como bien señala también mi compañero Henoc Colina, exalumno e integrante de esta gesta deportiva:

«Descubrir y potenciar el propio talento exige superación, especialmente cuando no se cuenta con el contexto ni las condiciones propicias. Vivir la etapa nacional y competir a un nivel de mayor exigencia, compartiendo experiencias con delegaciones de la capital —donde era evidente un superior respaldo deportivo, de ligas y selecciones—, fue una vivencia reveladora. En nuestro país, el apoyo al deporte suele centralizarse; sin embargo, hoy, desde la posición y el espacio en el que me encuentro, sigo aportando firmemente al desarrollo del deporte trujillano.»

Las palabras de Cristopher y Henoc exponen la cruda y hermosa realidad del deporte escolar de provincia: mientras que en la capital existe mayor infraestructura y vitrina, en nuestras regiones los logros se construyen con resiliencia, orgullo institucional y la guía de docentes que jamás escatiman esfuerzos.

Reflexión final

Hacer deporte en las escuelas de nuestras regiones no es un pasatiempo; es una herramienta potentísima de transformación social y desarrollo humano. Como exalumno de la institución, ver hoy al profesor Carlos Enrique guiar a las nuevas generaciones a repetir el camino del podio nacional me llena de un profundo orgullo. Hoy, compartiendo con él esta hermosa vocación de la Educación Física, comprendo que su verdadero legado no está solo en los trofeos que adornan la vitrina del colegio, sino en las vidas que transformó para siempre.

A los maestros que construyen patria en silencio, a los exalumnos que marcaron el camino como Cristopher y Henoc, a la nueva generación de subcampeones nacionales, y al profesor Carlos Enrique Aguilar Pereda —mentor, profesional prestigioso y amigo—: nuestro reconocimiento, admiración y respeto eterno.

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